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SECCIÓN III

EL PLEIN AIR

 

 

En el siglo XIX, el advenimiento del ferrocarril y la invención de la pintura en tubos dieron más libertad de movimiento a los pintores, junto con la posibilidad de pintar al aire libre, práctica que sin embargo tenía sus limitaciones. Obligados a desplazarse con su material, los artistas elegían lienzos de pequeño formato y fáciles de transportar. También tenían que pintar deprisa, a fin de plasmar lo que veían al instante.

 

Fueron Johan Barthold Jongkind (1819-1891) y Eugène Boudin (1824-1898) quienes iniciaron a Monet en esta práctica. El pintor recorría Francia con asiduidad e hizo varios viajes por el extranjero con el objetivo de pintar marinas, paisajes o escenas de la vida familiar, como el retrato abocetado de su esposa Camille (1870). En algunas de sus sesiones en plein air, Monet recurría a los servicios de un porteador, como Poly, a quien conoció en Belle-Île en 1886 y de quien pintó un retrato.

Claude Monet (1840-1926)

Paseando cerca de Argenteuil, 1875

Óleo sobre lienzo, 61x81,4 cm

París, Musée Marmottan Monet, donación Nelly Sergeant-Duhem, 1985

Inv. 5332

© Musée Marmottan Monet, Paris

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Claude Monet (1840-1926)

Vétheuil en la niebla 1879

Óleo sobre lienzo, 60×71 cm

París, Musée Marmottan Monet, legado Michel Monet, 1966

Inv. 5024

© Musée Marmottan Monet, Paris

Claude Monet (1840-1926)

El velero, efecto del atardecer, 1885

Óleo sobre lienzo, 54×65 cm

París, Musée Marmottan Monet, legado Michel Monet, 1966

Inv. 5171

© Musée Marmottan Monet, Paris

Claude Monet (1840-1926)

Camille en la playa, 1870

Óleo sobre lienzo, 0x15 cm

París, Musée Marmottan Monet, legado Michel Monet, 1966

Inv. 5038

© Musée Marmottan Monet, Paris

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